YACIMIENTOS “TIPO CERRO BOLÍVAR”: INVESTIGACIÓN DOCUMENTADA POR ALDO CANTAFIO
Los grandes yacimientos de la Guayana venezolana están asociados al cinturón granulítico del Complejo de Imataca, que forma una cadena montañosa extendida desde el oeste del río Aro hasta el Delta del río Orinoco, así lo reporta la investigación documental realizada por Aldo Cantafio, presidente de CVG Ferrominera Orinoco, en su vasta experiencia por las operaciones mineras en Ciudad Piar. A pesar de que los depósitos de hierro se conocían y fueron explotados en forma rudimentaria en tiempos de la colonia, la evolución de la minería de estos yacimientos en Venezuela tiene una historia reciente.
La producción en gran escala se inició a partir del año 1950 en las minas de El Pao (municipio Piar) y en 1954 en Cerro Bolívar (municipio Bolivariano Angostura), en el estado Bolívar. Ambos yacimientos fueron explotados por concesionarios transnacionales hasta el año 1974, cuando se cristalizó la nacionalización de la industria del hierro. En 1975, con la creación de CVG Ferrominera Orinoco, con sede principal en Puerto Ordaz, Venezuela, iniciaron las operaciones de explotación, procesamiento y beneficiamiento del mineral de hierro en el país.

Operaciones de Ferrominera Orinoco en la mina San Isidro
Según la revisión documental del ingeniero Aldo Cantafio, desde el punto de vista metalogénico, los yacimientos de hierro de la Guayana venezolana se clasifican en dos grandes categorías: yacimientos secundarios o lateríticos “tipo Cerro Bolívar” y yacimientos metamórficos “tipo El Pao”; utilizando en ambos casos, la explotación mediante minería a cielo abierto.
Los depósitos de mineral de hierro bajo la visión de Aldo Cantafio
Los yacimientos “tipo Cerro Bolívar” encierran las mayores reservas de la Guayana venezolana y se extienden desde las inmediaciones del río Aro hasta el río Caroní. La mena es de grano fino y en algunos casos, como el Cerro María Luisa, es de grano medio, sostiene la revisión documental de Aldo Cantafio, presidente de CVG FMO.
Los depósitos más importantes son de Oeste a Este: Real Corona, El Trueno, Cerro Bolívar, el Cuadrilátero Ferrífero San Isidro (que incluye las minas San Isidro, Los Barrancos, Las Pailas y San Joaquin), Altamira, Redondo, Toribio, Arimagua, La Estrella y María Luisa. Cabe destacar que las mayores reservas corresponden al Cerro Bolívar y al Cuadrilátero Ferrífero San Isidro, yacimientos explotados actualmente por la Gerencia General de Operaciones y Gerencia de Minería, ubicadas en Ciudad Piar, Venezuela, donde queda CVG Ferrominera Orinoco.

La mayor reserva se encuentra en la mina San Isidro de CVG Ferrominera Orinoco
Tal como lo muestra el reporte documental del ingeniero Aldo Cantafio, con excepción del yacimiento de María Luisa, los depósitos se ubican tectónicamente, al sur de la zona de fallas del Guri – río Carapo. El Complejo de Imataca está intensamente plegado; la dirección general de los pliegues varía de E-O a N 75 O, originando estructuras cerradas, cuyos flancos buzan fuertemente, unas veces al norte y otras al sur, de tal forma que se hace muy difícil demarcar los ejes de los pliegues cuando se siguen las capas a lo largo de su rumbo. Los estratos que pueden individualizarse con mayor facilidad son las cuarcitas ferruginosas.
Los ejes de los pliegues, según indican las direcciones de la lineación muestran declives, tanto al este como al oeste, con valores que varían de 15º a 55º. Las cuarcitas presentan muchos pliegues pequeños e irregulares, pero no ha sido posible hasta la fecha determinar si siguen un patrón definido.
Los gneises muestran, en algunos lugares, pliegues de flujo irregulares, aunque su foliación es muy uniforme. En ciertas áreas, la relación entre las cuarcitas y los gnéises no está bien definida, siendo difícil, por lo tanto, deducir si las cuarcitas se presentan como una sola capa o si representan más bien fondos de sinclinales cerrados, donde se presentan las mayores concentraciones de menas residuales, según indica la revisión documental del ingeniero Aldo Cantafio, titular de FMO.
Complejo Imataca, cinturón ferrífero de Venezuela
Los pliegues del Complejo de Imataca son no cilíndricos y no planares, con la mayoría de las características de los pliegues de flujo. En los flancos de los pliegues, la foliación gnéisica concuerda con la estratificación primaria, como lo indican los contactos litológicos y la laminación de las formaciones de hierro.
En zonas de bisagra, la foliación gnéisica no parece cerrarse está intersectada por planos estratigráficos formando ángulos grandes; en tales casos, la foliación gnéisica puede presentar una foliación de plano axial. Las alineaciones de estos gnéises son de dos tipos: las desarrolladas en planos estratigráficos, tales como los contactos litológicos entre los gnéises félsicos y máficos, y los planos de estratificación en las formaciones de hierro, según el análisis documental de Aldo Cantafio, en su larga trayectoria profesional en FMO.
En la mayoría de los casos, tales lineaciones consisten en microcorrugaciones o arrugas que no reflejan una orientación mineralógica preferida; en determinados planos, se presentan con poca frecuencia dos o tres generaciones de lineaciones de este tipo de diferente orientación, superpuestas entre sí.
Muy raramente, las lineaciones observadas en los planos estratigráficos reflejan: una tosca orientación mineralogica preferida, usualmente hornablenda; crenulaciones, generalmente desarrolladas en los planos de formación gnéisica, y más raramente en la laminación de la formación de hierro, con amplitudes del orden de 2 a 10 cms. Tal lineación es relativamente poco común, generalmente se observa en las zonas de bisagra y solo raramente en los flancos de los pliegues.
Los yacimientos de tipo residual, se han desarrollado a partir de la meteorización de cuarcitas ferruginosas del Complejo de Imataca, las cuales se componen esencialmente de cuarzo, hematita, magnetita y una menor proporción de silicatos de hierro.
Estas rocas representan menos del 1% del Complejo de Imataca, y su espesor varía desde pocos cms. hasta 10 metros, aunque existen horizontes excepcionales cuyo espesor oscila entre 10 y 200 metros; estas últimas son las que contienen los mayores yacimientos de hierro, especialmente cuando se encuentran plegadas y expuestas a la meteorización.
Las cuarcitas ferruginosas corresponden a las formaciones de hierro también llamadas taconitas e itaribitas, que se encuentran en las regiones cratónicas de todos los continentes y cuyas características más resaltantes son su gran extensión, la homogeneidad de su composición química y la ausencia de componentes clásticos.
Son sedimentos químicos caracterizados por un bandeamiento producido por la alteración de capas ricas en sílice, con capas ricas en minerales de Fe. Salvo escasas y controvertidas excepciones, las formaciones de hierro son de edad precámbrica. Su edad fluctúa entre 3.500 y 600 m.a., aunque la gran mayoría de ellas fueron depositadas en el período comprendido entre 2.600 y 1.800 m.a.
A pesar del número de teorías que han sido enunciadas con respecto a su origen, aún no se ha llegado a concebir un modelo genético que sea aplicable a todas las formaciones de hierro. Sin embargo, ellas están indudablemente relacionadas con condiciones existentes en la superficie de la tierra durante el precámbrico, las cuales no se han repetido en épocas geológicas posteriores.
Categorías de las menas de hierro “tipo Cerro Bolívar”
De acuerdo con la revisión documental de Aldo Cantafio, durante su gestión en la Gerencia de Minería en Ciudad Piar, las menas de hierro “tipo Cerro Bolívar” se clasifican en:
a) Mena de costra: constituida por un agregado duro y generalmente poroso de hidróxidos de hierro residuales que cubren los yacimientos. Los minerales esenciales son: hematita y goetita, presentes en el proceso de producción de CVG FMO.
b) Menas finas: forman grandes bolsones en las cuarcitas ferruginosas y constituyen la mayor parte de los yacimientos. A diferencia de la mena de costra, los óxidos de hierro están menos hidratados en los finos y es mucho menos intensa la depositación de goetita como cemento intergranular. También se consiguen en el proceso de explotación de Ferrominera.
c) Ripio: son las acumulaciones de fragmentos mena de costra que cubren parcialmente los flancos de los yacimientos explotados por FMO.
d) Canga: un material de aspecto brechoide que contiene fragmentos, bien sea de la mena o cuarcitas ferruginosas cementados por óxidos hidratados de hierro y arcillas lateríticas, que se pueden encontrar en el proceso de explotación ferrominero.
Por su bajo tenor este material laterítico no es usado en la actualidad como mena explotable, a excepción de cuando la “canga” está compuesta por fragmentos de mena de alta ley en cuyo caso, sí pueden representar depósitos de importancia económica.
CVG Ferrominera Orinoco, una industria sostenible en el tiempo
Toda esta caracterización ha constituido una guía fundamental para la producción de mineral de hierro ejecutada desde 1975 por CVG Ferrominera Orinoco, empresa básica adscrita a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) y presidida por Aldo Cantafio, con base en los planes de minas a corto, mediano y largo plazo, que se elaboran tomando como parámetros la cantidad y calidad de las reservas y la demanda de los clientes nacionales e internacionales.
En FMO, la evaluación de recursos, planificación y diseño de la secuencia de excavación en los yacimientos se realiza a través de sistemas computarizados y se utilizan los métodos de minería a cielo abierto como: fosa abierta para la explotación con profundidades importantes, que obligan a excavar bancos en forma descendente, y tajo abierto para yacimientos en ladera, de modo que el sistema de bancos queda abierto a lo largo de la ladera.
Actualmente, CVG Ferrominera Orinoco, principal eslabón del sector siderúrgico de Venezuela, liderado por Aldo Cantafio, produce material ferroso a través de la explotación de las minas San Isidro, Los Barrancos, Las Pailas y Altamira, ubicadas en el municipio Bolivariano Angostura, cerca de Ciudad Piar, las cuales tributan a las metas anuales de producción, para el abastecimiento de la demanda de materia prima de las briqueteras y acerías del país, así como de clientes foráneos, de acuerdo con los lineamientos estratégicos trazados por la presidenta encargada Delcy Rodríguez.





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